La enana roja V374 Pegasi es una estrella del tamaño de un tercio del Sol, pero con temperamento de volcán. Cada pocas horas, gigantescos cúmulos de plasma se desprenden de su superficie, como burbujas de vapor de una olla hirviendo. Estas eyecciones, llamadas protuberancias, salen disparadas al espacio y generan ráfagas de ondas de radio.
Los astrónomos llevaban tiempo captando potentes señales de radio de esta estrella, similares a los pulsos de un faro. Se creía que las producía un mecanismo especial: electrones atrapados por el campo magnético emiten como pequeñas estaciones de radio. Pero de dónde salían los propios electrones con la energía necesaria seguía siendo un misterio.
El nuevo trabajo combina un modelo computacional del campo magnético estelar con datos de archivo de radiotelescopios. Resulta que las protuberancias expulsadas pueden acelerar electrones hasta las velocidades necesarias. Además, las ráfagas no deberían verse siempre, sino solo cuando la eyección se encuentra en un lado determinado de la estrella, como una linterna que solo ilumina en una dirección.
La coincidencia del modelo con las ráfagas reales confirma que las protuberancias actúan como aceleradores de partículas. Ahora los astrónomos quieren realizar nuevas observaciones para ver más eventos de este tipo y comprender con qué frecuencia ocurren en otras estrellas.
V374 Pegasi rota tan rápido que su día dura menos de once horas; en ese tiempo, la estrella alcanza a mostrar todas sus caras.