Una corriente de materia expulsada de un objeto astrofísico, como un agujero negro o una estrella.En astrofísica, un flujo de salida es una corriente de materia (gas o plasma) expulsada de un objeto astronómico, como una estrella, un agujero negro o un núcleo galáctico activo. Los flujos de salida son ubicuos en el universo y desempeñan un papel crucial en la evolución de las galaxias y los sistemas estelares. Pueden ser impulsados por presión de radiación, campos magnéticos o vientos mecánicos, y transportan masa, energía y momento lejos del objeto central, influyendo en el entorno circundante. Los flujos de salida se observan en una amplia gama de escalas, desde los chorros de los agujeros negros supermasivos hasta los suaves vientos de las estrellas gigantes rojas.
El concepto de flujos de salida se ha desarrollado a lo largo de décadas, con observaciones tempranas de chorros de radiogalaxias en las décadas de 1950 y 1960. El término 'flujo de salida' se volvió más utilizado en la década de 1980, cuando los astrónomos reconocieron la importancia de los vientos y chorros de objetos estelares jóvenes y estrellas evolucionadas.
El mecanismo de un flujo de salida depende del objeto. Para un agujero negro, la materia que cae en un disco de acreción puede ser acelerada y colimada en chorros relativistas por campos magnéticos. Para una estrella joven, los flujos de salida suelen ser chorros bipolares lanzados por la interacción entre el campo magnético de la estrella y su disco de acreción. En ambos casos, el flujo de salida es una forma de que el sistema elimine el exceso de momento angular, permitiendo que la materia continúe acrecentándose. El material expulsado puede detectarse mediante su emisión en varias longitudes de onda, desde radio hasta rayos X, y puede moldear el medio interestelar circundante comprimiendo gas y desencadenando la formación estelar.
Los flujos de salida son clave para entender los procesos de retroalimentación en la evolución de las galaxias, donde la energía y la materia expulsadas de los agujeros negros supermasivos regulan la formación estelar. También se estudian para comprender la formación de estrellas y sistemas planetarios, ya que los flujos de salida despejan el material circundante y afectan la masa final de la estrella.
Algunos flujos de salida de agujeros negros supermasivos se extienden por millones de años luz, mucho más allá de la galaxia anfitriona, y pueden influir en el medio intergaláctico, 'contaminándolo' efectivamente con elementos pesados producidos en el disco de acreción.










