Un láser común emite fotones de uno en uno, como un grifo que gotea. ¿Y si necesitas varias partículas de luz que nazcan en el mismo instante? Los físicos han logrado que una nube de átomos fríos de rubidio emita cuartetos de fotones, como si el grifo soltara cuatro gotas a la vez, cada una cayendo en su propio tubo de ensayo.
La nube se enfría casi hasta el cero absoluto para que los átomos apenas se muevan. A través de ella se hacen pasar dos haces láser, y dentro de los átomos la luz se combina de manera especial: de dos fotones de bombeo nacen cuatro nuevos. Los cuatro aparecen en un intervalo de veinte nanosegundos, un millón de veces más corto que un parpadeo. Los instrumentos registraron 2,5 millones de estos cuartetos cada segundo.
La principal diferencia con experimentos anteriores es que no se necesita un láser pulsado de alta potencia. Aquí se usa un haz continuo normal, como la luz constante de una lámpara, no un destello. Los fotones salen con frecuencias que los átomos de rubidio "reconocen" y con un ancho de banda estrecho, como una sola nota en la música. Estas partículas se pueden almacenar fácilmente en memoria atómica y transmitir por una red cuántica.
La nube de rubidio ahora funciona como una pequeña fábrica de cuartetos entrelazados. Cada cuarteto es un recurso listo para la computación cuántica y las comunicaciones seguras, donde la luz y los átomos hablan el mismo idioma.
El rubidio-87 es el mismo elemento que utilizan los relojes atómicos más precisos del mundo. Ahora también produce fotones de cuatro en cuatro.