
La creación de una partícula y su antipartícula a partir de energía, a menudo en un campo intenso.La producción de pares es el proceso mediante el cual la energía se convierte directamente en materia, creando una partícula y su correspondiente antipartícula. Esta es una de las demostraciones más directas de la equivalencia masa-energía de Einstein (E=mc²). En el vacío, este proceso está prohibido por la conservación de la energía y el momento para un solo fotón, pero se vuelve posible en presencia de un campo electromagnético intenso, como cerca de un núcleo atómico o en un campo láser potente. El concepto es central en la electrodinámica cuántica y explica fenómenos que van desde las cascadas de rayos cósmicos hasta el comportamiento de la materia en entornos astrofísicos extremos.
El concepto fue propuesto por primera vez por Paul Dirac en 1928 con su ecuación relativista del electrón, que predijo la existencia de positrones. El proceso fue confirmado experimentalmente por Carl Anderson en 1932, quien descubrió el positrón en trazas de rayos cósmicos. El marco teórico para la producción de pares en campos intensos fue desarrollado por Julian Schwinger en 1951.
Un fotón con energía mayor que el doble de la energía en reposo del electrón (1.022 MeV) puede, al pasar cerca de un núcleo, transformarse espontáneamente en un electrón y un positrón. El núcleo absorbe el exceso de momento, permitiendo que se satisfagan la conservación de la energía y del momento. El proceso es reversible: cuando una partícula y su antipartícula se encuentran, se aniquilan, liberando energía en forma de fotones. En campos intensos, como los de colisiones de iones pesados o láseres potentes, el vacío mismo puede 'polarizarse', y los pares pueden crearse a partir de la energía del campo por sí sola, un fenómeno conocido como mecanismo de Schwinger.
La producción de pares se utiliza en las tomografías por emisión de positrones (TEP), donde los positrones de la desintegración radiactiva se aniquilan con electrones, produciendo rayos gamma que se detectan para crear imágenes tridimensionales de los procesos metabólicos del cuerpo.
La energía de un solo fotón puede convertirse en materia, pero el proceso requiere un 'testigo': un núcleo cercano u otro fotón, para conservar el momento, por lo que un fotón solitario en el espacio vacío nunca puede crear espontáneamente un par.








