Un proceso óptico no lineal en el que dos fotones se combinan para producir un fotón con el doble de frecuencia.La duplicación de frecuencia, también conocida como generación de segundo armónico, es un proceso óptico no lineal en el que dos fotones de la misma frecuencia interactúan con un material no lineal y se combinan para producir un solo fotón con el doble de frecuencia (y, por lo tanto, la mitad de la longitud de onda). Este proceso es una piedra angular de la óptica no lineal y se utiliza para generar luz coherente en longitudes de onda que de otro modo son difíciles de producir directamente con láseres, como la luz ultravioleta o verde a partir de láseres infrarrojos.
La duplicación de frecuencia fue demostrada por primera vez en 1961 por Peter Franken y sus colegas de la Universidad de Míchigan, poco después de la invención del láser. Enfocaron un rayo láser de rubí en un cristal de cuarzo y observaron la generación de luz ultravioleta al doble de la frecuencia.
En un cristal no lineal, la respuesta de la polarización del material a un campo eléctrico no es estrictamente lineal. Cuando un haz láser intenso atraviesa dicho cristal, el campo eléctrico es lo suficientemente fuerte como para inducir una polarización no lineal que oscila al doble de la frecuencia de la luz incidente. Esta polarización oscilante irradia una nueva onda electromagnética a la frecuencia duplicada. Para una conversión eficiente, las velocidades de fase de las ondas fundamental y de segundo armónico deben coincidir, una condición que se logra mediante el ajuste del ángulo o el control de la temperatura del cristal (ajuste de fase).
La duplicación de frecuencia se utiliza ampliamente en punteros láser verdes (convirtiendo la luz infrarroja de un láser de diodo en luz verde), en la investigación científica para producir luz ultravioleta sintonizable para espectroscopía, y en aplicaciones médicas e industriales donde se requieren longitudes de onda específicas.
La primera demostración de la duplicación de frecuencia fue tan inesperada que el editor de la revista Physical Review Letters eliminó la tenue mancha de luz ultravioleta de la fotografía publicada, pensando que era una imperfección.
















