Imagina que estás escuchando un bosque: puedes distinguir pasos individuales (señales raras) o un zumbido de muchos sonidos fusionándose. Los científicos han propuesto usar el mismo principio para distinguir agujeros negros especiales de otras fuentes de ondas gravitacionales, según cuán intermitente o continuo sea el «flujo» de señales. Esto ayudará a los nuevos detectores a identificar quién crea el ruido cósmico de fondo. ¿Y tú podrías adivinar por el sonido cuántas personas caminan por el bosque?
El ruido del tráfico es un buen informante. Los vehículos aislados suenan como señales individuales, mientras que el tráfico denso se funde en un zumbido uniforme. De igual manera, las fusiones de agujeros negros generan ya sea estallidos aislados o un fondo continuo de ondas gravitacionales.
Los astrofísicos usaron esta semejanza con el tráfico para, a partir del carácter del ruido, deducir qué tipo de agujeros negros lo producen. Muchas señales débiles superpuestas son un signo revelador de un enjambre de agujeros primordiales. Los estallidos raros y potentes apuntan a otros objetos. Es como si por el zumbido del tráfico distinguiéramos un flujo de camiones de una bandada de motocicletas. Aplicando este enfoque a modelos realistas, los científicos demostraron que incluso se pueden precisar los tamaños de estos agujeros y su abundancia en el universo.
La idea de los agujeros negros primordiales fue propuesta por Stephen Hawking, y los detectores modernos de ondas gravitacionales le deben mucho a Kip Thorne. Esta «escucha» del tráfico cósmico revelará detalles de la infancia del universo, pues estos agujeros guardan memoria del Big Bang.
🎯 Un [tag:black_hole]agujero negro primordial[/tag] puede tener el tamaño de un átomo pero pesar como una montaña.