Asteroid Kamo'oalewa es uno de los pocos cuasi-satélites de la Tierra (objetos que se mueven cerca del planeta en una órbita compleja). Para averiguar su origen, los científicos calcularon cuántos de estos cuerpos podrían venir del cinturón principal de asteroides, y cuántos ser eyectados de la Luna durante el impacto que formó el cráter Giordano Bruno. Resulta que por cada «fragmento» lunar hay unos 30 asteroides del cinturón. El análisis de los datos de los rastreos del cielo confirma que es un asteroide típico, no un raro visitante lunar. Es como buscar una aguja en un pajar: la estadística señaló dónde buscar.
Kamo'oalewa es el compañero de baile gravitacional de la Tierra: gira alrededor del Sol casi al unísono con nosotros, a veces acercándose, a veces alejándose. Su color —la paleta de luz reflejada— es como el de la superficie lunar. De ahí surgió la primera idea: que es un fragmento de la Luna, expulsado del cráter Giordano Bruno.
Pero los cálculos que comparan brillo y órbitas descartaron la romántica hipótesis. De estos bailarines que vienen del cinturón principal de asteroides, entre Marte y Júpiter, llegan en promedio 1.23 por época, mientras que de ese cráter específico apenas 0.042. ¡Una diferencia de casi 30 veces! La probabilidad de que Kamo'oalewa sea de origen lunar es ridícula. Es más bien un emigrante del cinturón que copió el atuendo lunar por casualidad. Dentro de uno o dos años, la sonda Tianwen-2 recogerá muestras del suelo, y el baile terminará con una respuesta. Mientras tanto, el telescopio del observatorio Vera Rubin observa sus piruetas.
🎯 Kamo'oalewa mide entre 40 y 100 metros, como varios campos de fútbol, pero con telescopio solo se ve como un punto tenue de magnitud 22: para detectarlo se necesita equipo que capte luz decenas de veces más débil que la que ve el ojo humano.