Un láser de fibra con retroalimentación aleatoria es un hilo delgado de vidrio por el que viaja la luz, pero que no se refleja en espejos, sino en las mínimas irregularidades de la propia fibra. Este láser no emite un haz uniforme: su luz tiembla y parpadea como la llama de una vela con corriente de aire. En el nuevo trabajo, los físicos rastrearon por primera vez en detalle cómo tiembla esa luz y descubrieron que su estadística es mucho más rica que la de los láseres convencionales.
Resultó que los destellos de luz en el láser aleatorio siguen precisamente esa estadística con "colas pesadas": la mayoría de las mediciones son pequeñas, pero de vez en cuando ocurren emisiones gigantescas. Además, los científicos encontraron una manera de cambiar el modo de funcionamiento del láser, desde un brillo casi constante hasta destellos aleatorios bruscos, variando la potencia de bombeo. Esto abre el camino a la creación de fuentes de luz con un carácter de aleatoriedad predeterminado: para comunicaciones seguras, detección o simulación de procesos naturales complejos.
El resultado conecta dos áreas distantes: la física de medios desordenados y la física estadística de sistemas complejos. El láser de fibra aleatorio se convierte en un pequeño laboratorio donde se puede estudiar cómo del caos nace el orden, y viceversa.
El láser de fibra aleatorio funciona sin espejos, que en un láser común definen la dirección y la pureza del haz. Su "espejo" son millones de irregularidades microscópicas en el propio vidrio.