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El telescopio Einstein Probe detectó por primera vez un largo 'eco' de rayos X tras una breve explosión de rayos gamma, como un trueno tras un relámpago.
Abstract
Como después del relámpago llega el trueno, así después de un corto estallido de rayos gamma (una potente explosión cósmica) los telescopios captaron un largo estallido de rayos X, de casi diez minutos. Esto indica que, en las fusiones de estrellas de neutrones, un resplandor prolongado de rayos X puede ser algo habitual. Estos destellos ayudarán a cazar ondas gravitacionales, las ondulaciones del espacio-tiempo. ¿Significa esto que todos los estallidos cortos de rayos gamma tienen esa 'cola' antes inadvertida?
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El telescopio espacial Einstein Probe registró una tormenta celestial: tras una breve (0,4 segundos) explosión de rayos gamma — el relámpago cósmico — siguió un largo estruendo de rayos X, como un trueno. Duró casi 10 minutos. Esta es la primera prueba directa de que después de tales explosiones queda una prolongada estela de rayos X.
El origen son las colisiones de estrellas de neutrones o agujeros negros. Del impacto surge un relámpago instantáneo de rayos gamma, y luego el lugar de la catástrofe sigue emitiendo suaves rayos X durante mucho tiempo. Esta cola no solo revela detalles de la fusión: ayuda a localizar la fuente incluso cuando las ondas gravitacionales, el temblor del espacio, ya se han calmado.
Pero la mayor sorpresa es la potencia. En esos mismos 10 minutos, este eco de rayos X emite tanta energía como la que irradian cientos de miles de millones de nuestros Soles simultáneamente.
🎯 En 10 minutos, esta señal de rayos X libera una energía equivalente al brillo de cientos de miles de millones de Soles.