La estrella de neutrones PSR J1101-6101 surca el espacio a una velocidad que quita el aliento. Deja tras de sí una estela de partículas cargadas, como una lancha que a toda máquina corta el agua y arrastra una espuma. El radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, observó esta cola durante diez horas y media y vio algo que antes había pasado desapercibido: la cola no es lisa, sino que está surcada por bandas transversales.
Estas bandas no son un simple adorno. Muestran cómo las partículas expulsadas por la estrella abandonan poco a poco la cola y se dispersan en el espacio interestelar circundante. De vez en cuando, la cola pierde estabilidad, se sacude y una nueva porción de partículas se escapa al exterior. Allí chocan con el campo magnético de la Galaxia y hacen que brille en el rango de las ondas de radio. Las bandas se extienden a lo largo de varios pársecs, es decir, decenas de billones de kilómetros.
Los científicos compararon el brillo de las bandas y dedujeron que casi todas las partículas que la estrella ha expulsado a lo largo de su vida ya se han dispersado en el espacio. La cola en sí es solo un almacén temporal, no una prisión. El campo magnético que iluminan las partículas fugitivas resultó ser sorprendentemente tranquilo: no las mezcla de forma caótica, sino que les permite volar en línea recta durante mucho tiempo. Esto es importante para entender cómo los púlsares rápidos llenan la Galaxia de partículas energéticas.
El púlsar PSR J1101-6101 se mueve tan rápido que en un millón de años habría escapado de nuestra Galaxia.
En la novela 'Cita con Rama', de Arthur C. Clarke, un objeto veloz que surca el espacio deja tras de sí una estela que ayuda a los astrónomos a detectarlo.