En invierno, los charcos se congelan y el hielo agrieta el asfalto. Dentro de una célula viva, al congelarse ocurre algo parecido: los cristales de hielo rompen su membrana. Para evitarlo, se impregna la célula con una solución especial, como un anticongelante para el coche. Pero aquí se necesita precisión: poca solución, y el hielo se forma igualmente; mucha, y la solución envenena la célula. ¿Cómo saber cuánta sustancia protectora ha entrado y cómo se ha distribuido? Antes era casi imposible.
Investigadores de la Universidad de Minnesota han propuesto un nuevo método. Utilizan un tomógrafo de rayos X que toma muchas imágenes desde distintos ángulos y luego un ordenador las combina en una imagen tridimensional. Pero un tomógrafo normal no distingue entre la solución protectora y el agua: ambas son casi igual de transparentes a los rayos X. Los científicos han enseñado al aparato a diferenciarlas por diferencias apenas perceptibles en cómo los rayos atraviesan la materia. Es como si, entre una multitud vestida de gris uniforme, aprendieras a detectar a aquellos cuyo cuello tiene un tono ligeramente distinto.
Resulta que la solución protectora penetra en el tejido de forma desigual: en unos sitios hay más, en otros menos. Antes se creía que se distribuía uniformemente, como el azúcar en una taza de té después de remover. Los nuevos datos muestran que no es así, y esto es importante para conservar células durante la congelación. Ahora se puede ajustar la composición de la solución y el tiempo de impregnación para que las células sobrevivan mejor. Es un paso hacia poder almacenar órganos para trasplantes no solo horas, sino semanas y meses.
La palabra «vitrificación» proviene del latín vitrum, que significa vidrio. En una congelación rápida, la solución no cristaliza, sino que se vuelve parecida al vidrio: sólida, pero sin bordes afilados.
En la película «El hombre que no supo amar» (o «Young Forever»), el protagonista es congelado en una cápsula para despertar décadas después. El nuevo método podría hacer esa congelación más segura, aunque por ahora solo se trata de células y tejidos.