Una estrella similar a nuestro Sol, pero varias veces más pesada, expulsa sus capas externas antes de morir. El gas se dispersa en todas direcciones y forma alrededor de la estrella algo parecido a las capas de una cebolla. Cuando la estrella finalmente explota como supernova, la luz de la explosión atraviesa estos anillos y los ilumina, como una linterna que atraviesa capas de niebla.
Los astrónomos observaron la supernova SN 2024abvb en una galaxia situada a millones de años luz de nosotros. La luz de la explosión tardó varios millones de años en llegar a la Tierra, y durante ese tiempo atravesó varios anillos de gas. Cada anillo dejó su huella en el espectro — el arcoíris en el que se descompone la luz. Estas huellas revelan que los anillos están compuestos de helio, carbono y oxígeno, y que se mueven a diferentes velocidades, desde 150 hasta 2000 kilómetros por segundo.
Lo más sorprendente: en el espectro se encontraron rastros de hidrógeno, que normalmente está ausente en este tipo de supernovas. El hidrógeno se encontraba lejos de la estrella, en el anillo más externo. Parece que la estrella expulsó su envoltura de hidrógeno mucho antes de la explosión, y luego, más cerca del final, expulsó helio, carbono y oxígeno.
Este panorama — varios anillos con diferente composición e inclinación — indica que la estrella no perdió materia de manera uniforme, sino en episodios. Posiblemente, antes de explotar, pulsó como un corazón, expulsando gas a ráfagas. Estas observaciones ayudan a comprender los últimos días de las estrellas masivas.
La velocidad del gas en los anillos alcanzaba los 2000 km/s, es decir, 60 veces más rápido que un cohete al entrar en órbita.
En la novela de Arthur C. Clarke 'Cita con Rama', una nave alienígena atraviesa una nube de gas y su luz cambia, de manera similar a como cambió la luz de la supernova al atravesar los anillos.