Un bombero con una cámara térmica ve el foco del incendio a través del humo. Pero, ¿cómo ver una fuente de radiación que no huele, no brilla y no calienta? Las cámaras gamma resuelven este problema: captan los rayos gamma emitidos por sustancias radiactivas y superponen su "huella" sobre una fotografía normal. El resultado es una imagen que muestra, por ejemplo, que la fuente está detrás de la puerta del fondo.
En este nuevo estudio se compararon dos tipos de estas cámaras: las de detectores semiconductores y las de centelleadores. Un centelleador es un cristal que emite destellos de luz cuando recibe un cuanto gamma; un semiconductor, en cambio, convierte directamente la radiación en una señal eléctrica. La primera cámara resultó más rápida y sensible para localizar una "zona caliente" en el terreno; la segunda, más precisa para determinar qué isótopo concreto tenemos delante. Por eso, los autores proponen usarlas de manera secuencial: primero el centelleador para detectar, luego el semiconductor para identificar.
Este enfoque por etapas recuerda al trabajo de un detective: primero una inspección general del lugar, luego un análisis minucioso de las pruebas. Quizás en el futuro existan cámaras que combinen ambos métodos en un solo dispositivo, pero por ahora el dúo probado de "centelleador + semiconductor" cubre las necesidades básicas de la seguridad nuclear.
Las cámaras gamma utilizadas para buscar fuentes radiactivas provienen de la astrofísica y la física médica: los mismos detectores se encuentran en telescopios espaciales y en equipos de tomografía por emisión de positrones.