
La espectroscopía de rayos gamma analiza fotones de alta energía para estudiar eventos cósmicos y procesos nucleares.La espectroscopía de rayos gamma es el estudio de los fotones de mayor energía del universo, típicamente por encima de 100 keV. Estos fotones surgen de los procesos más violentos conocidos: explosiones de supernovas, materia que cae en agujeros negros y la desintegración de núcleos radiactivos. Al medir las energías e intensidades de los rayos gamma, los científicos pueden identificar qué isótopos están presentes en un objeto distante o en una muestra nuclear, e inferir las condiciones físicas que los produjeron.
El campo surgió en la década de 1950 con el desarrollo de los detectores de centelleo y, más tarde, con los detectores de germanio de alta resolución en la década de 1960. Los primeros espectros de rayos gamma desde el espacio se obtuvieron con instrumentos transportados por globos en la década de 1960.
Los rayos gamma interactúan con la materia principalmente mediante absorción fotoeléctrica, dispersión Compton y producción de pares. Detectores como cristales de germanio o centelleadores convierten cada fotón entrante en un pequeño pulso eléctrico cuya altura es proporcional a la energía del fotón. Al clasificar miles de pulsos en un histograma, se construye un espectro que muestra picos característicos a energías específicas: las 'huellas dactilares' de transiciones nucleares particulares.
Se utiliza en seguridad nuclear para identificar materiales radiactivos, en imagen médica (tomografías SPECT y PET) y en astrofísica para mapear fuentes de rayos gamma como púlsares y estallidos de rayos gamma.
La espectroscopía de rayos gamma puede detectar un único isótopo radiactivo en una muestra que pese menos de un microgramo, incluso cuando está mezclado con toneladas de otro material.





