Una almohadilla de goma común amortigua las vibraciones como una manta gruesa apaga el sonido: cuanto más gruesa y pesada, mejor. Los ingenieros llevan tiempo soñando con un material que sea ligero pero que "devore" las oscilaciones tan bien como un amortiguador macizo. En este nuevo trabajo, ese material se ha logrado ensamblar a partir de dos partes muy distintas: una rejilla elástica y suave impresa en 3D y diminutas gotas de metal líquido escondidas en su interior.
La clave del éxito está en cómo interactúan estos dos componentes. La rejilla de elastómero aporta elasticidad y forma, mientras que las gotas de metal líquido, situadas en los canales de la rejilla, empiezan a resonar a la frecuencia deseada. Juntos crean una "banda prohibida": las ondas con una frecuencia de unos 200 hercios (aproximadamente como el zumbido de un transformador o la vibración del mango de una herramienta eléctrica) no pueden atravesar el material, sino que se reflejan o se atenúan en su interior. Al mismo tiempo, el material sigue siendo suave y flexible, como el silicio común.
Para ver cómo se comportan las ondas dentro del metamaterial, los científicos utilizaron una cámara que capta las oscilaciones rápidas de la superficie. Esto permitió observar directamente cómo las ondas "se quedan atrapadas" en el borde de la banda prohibida y no se propagan más allá. Las mediciones con acelerómetro confirmaron que el nuevo material amortigua las vibraciones mejor que el silicio común, a pesar de pesar la mitad.
Esta combinación de ligereza, suavidad y fuerte absorción de vibraciones hace que el material sea prometedor para mangos de herramientas, artículos deportivos y almohadillas protectoras. En lugar de aumentar el grosor y la masa, se podrá recurrir a una estructura interna inteligente que "capture" las vibraciones dañinas y no las transmita a la persona.
El metal líquido dentro del elastómero suele ser una aleación de galio e indio que permanece líquida a temperatura ambiente y, a diferencia del mercurio, es segura para la piel.