
Ráfagas cortas de luz láser utilizadas para inducir vibraciones en un material para ensayos no destructivos.Los pulsos láser son ráfagas extremadamente cortas de luz coherente, con duraciones que van desde nanosegundos hasta attosegundos. En la ciencia de materiales, se utilizan para inducir vibraciones controladas en una muestra, esencialmente 'golpeándola' como una campana, para sondear sus propiedades mecánicas sin causar daño. Esta técnica de ensayo no destructivo revela información sobre el espesor, la elasticidad y los defectos internos mediante el análisis de la respuesta acústica u óptica resultante.
La técnica, conocida como ultrasonido láser, se desarrolló en las décadas de 1970 y 1980, basándose en la invención del láser en 1960 y el posterior desarrollo del conmutador Q para producir pulsos cortos y de alta potencia.
Un pulso láser incide sobre la superficie de un material, calentando rápidamente una capa delgada y provocando su expansión y contracción, lo que genera ondas ultrasónicas que se propagan a través del material. Estas ondas se reflejan en las fronteras internas y regresan a la superficie, donde causan diminutos desplazamientos que pueden ser detectados por un segundo haz láser (interferometría) o por la reflexión del mismo pulso. Al medir el tiempo de vuelo y la amplitud de estos ecos, los investigadores mapean la estructura y las propiedades del material.
Los pulsos láser se utilizan para ensayos no destructivos de componentes de aeronaves, dispositivos microelectrónicos e incluso obras de arte, así como en imágenes médicas (por ejemplo, tomografía fotoacústica) y en física fundamental para espectroscopía resuelta en el tiempo.
Los pulsos láser más cortos jamás producidos están en el rango de attosegundos (10⁻¹⁸ segundos), lo que equivale a un segundo en comparación con la edad del universo.



