El mundo cuántico está lleno de sorpresas: incluso la simple observación de una partícula cambia su comportamiento. En un nuevo trabajo, los físicos demostraron que la medición constante de la energía puede hacer que el caos cuántico sea más pronunciado. Utilizaron una magnitud que muestra cuánto tiempo un estado cuántico permanece similar a sí mismo bajo mediciones repetidas.
Resultó que, con mediciones ideales (cuando cada resultado se conoce con exactitud), el caos se intensifica en comparación con la situación sin mediciones. Esto se debe a que las mediciones destruyen las correlaciones cuánticas que normalmente suavizan el comportamiento caótico.
Este efecto podría ser útil para crear nuevas tecnologías cuánticas donde se necesite controlar el caos o, por el contrario, aprovecharlo.
Incluso en el mundo clásico, la observación puede influir en un sistema: por ejemplo, un termómetro sumergido en agua cambia ligeramente su temperatura.
En la novela de Greg Egan «La ciudad de las permutaciones», los protagonistas exploran mundos donde las leyes de la física dependen de la observación.