Los científicos estudiaron la sombra de un agujero de gusano en rotación (clase Teo) con un parámetro de corrimiento al rojo variable (que afecta al corrimiento gravitacional). Al variar este parámetro, el borde de la sombra adquiere protuberancias puntiagudas llamadas cúspides. Se encontró un valor crítico del parámetro que desencadena la transición de una forma suave a una puntiaguda. Dependiendo de la rotación y el corrimiento al rojo, la sombra puede ser suave, con cúspides, con 'orejas' que se tocan o sumergida en la garganta. Esto podría ayudar a distinguir los agujeros de gusano de los agujeros negros en imágenes de alta resolución.
Un agujero de gusano es un túnel en el espacio que conecta regiones distantes del Universo. La sombra que proyecta contra un fondo de gas brillante se consideró durante mucho tiempo tan redonda como la de un agujero negro. Pero para un agujero de gusano en rotación (a través del cual se puede viajar), la forma de la sombra puede resultar inesperada: el borde se vuelve dentado, como un engranaje.
Si la luz, al pasar por su garganta, se 'estira' fuertemente (cambiando de color hacia el rojo), la rotación hace que la sombra se llene de protuberancias afiladas. Los investigadores hallaron un umbral crítico: en cuanto ese estiramiento alcanza cierto valor, la sombra adquiere dientes de golpe.
Esa silueta 'desgarrada' es la clave para los futuros telescopios. Si en lugar de una sombra suave los astrónomos ven una estructura con muescas, eso indicará no un agujero negro, sino un agujero de gusano.
🎯 Los agujeros de gusano aún no se han detectado, pero las ecuaciones de Einstein admiten su existencia, como sucedió con los agujeros negros en su momento.
🎬 En 'Interstellar', el viaje a través del agujero de gusano se produjo sin su sombra, una lástima: quizás se habría parecido a un engranaje.