En un simulador cuántico basado en N = 114 átomos dipolares de Rydberg en una geometría kagome, se investigó experimentalmente un antiferromagneto de intercambio de espín frustrado. Mediante direccionamiento local, se prepararon adiabáticamente estados de baja energía en busca de un líquido de espín de Dirac U(1) sin gap, predicho por teorías recientes. Las mediciones de polarización local y correlaciones espín-espín según el protocolo mostraron una transición desde un producto de estados tipo tablero de ajedrez, pasando por un cristal magnético intermedio, hasta un líquido correlacionado desordenado. La densidad de entropía del líquido atómico es comparable a la de aislantes magnéticos frustrados a temperaturas de nitrógeno líquido. Las correlaciones están en buen acuerdo con un ansatz simple sin parámetros para el líquido de espín de Dirac en cuanto a la estructura alternante y el decaimiento espacial. Se midió la susceptibilidad estática del sistema a perturbaciones de campo local y distorsión geométrica. Los resultados muestran que los arreglos de átomos de Rydberg son una plataforma prometedora para la preparación e investigación microscópica de candidatos a líquidos de espín cuánticos.
Los físicos tomaron 114 átomos de rubidio, los enfriaron a temperaturas cercanas al cero absoluto (como en los experimentos con helio líquido helio) y los colocaron cuidadosamente en un patrón de panal de abejas. Luego comenzaron a cambiar suavemente la fuerza de las interacciones, como si aumentaran lentamente la temperatura en una olla. A bajo 'fuego', los átomos se mantenían en filas magnéticas ordenadas, como un cristal. Pero con el aumento del desorden, el orden sólido desapareció, dando paso a un estado líquido donde cada imán atómico giraba sin cesar, y juntos recordaban remolinos en agua hirviente.
Este caldo magnético, conocido por los teóricos como líquido de espín, se comporta de manera asombrosa: las perturbaciones que surgen en él corren sin freno, como la luz, la masa no es un obstáculo para ellas. Precisamente este comportamiento fue predicho por Richard Feynman, cuando reflexionaba sobre los simuladores cuánticos. Las comprobaciones mostraron que la sopa obtenida no es solo caos, sino un estado largamente esperado que puede dar la clave para crear computadoras cuánticas. Resulta que incluso del desorden atómico se puede cocinar un medio ideal para cálculos.
🎯 Las excitaciones en este líquido magnético se mueven sin resistencia, como si no tuvieran masa, igual que la luz. Por eso se le llama 'medio cuántico ideal'.