Colocaron los átomos en un patrón de panal, modificaron su interacción y convirtieron el cristal magnético en un caldo burbujeante y fluido. En este caos se descubrió un orden oculto: las excitaciones corren como la luz. Este 'líquido de espín' podría ser la base de futuras computadoras cuánticas.
arXiv:2602.14323 · 2026-02-15