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Físicos cocinaron por primera vez una sopa magnética de 114 átomos — un líquido misterioso que no habían podido obtener durante décadas.
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114 átomos se colocaron en un patrón de tejido japonés y se transformaron suavemente en un líquido magnético sin orden. Obedece ecuaciones similares a las que describen el mar de electrones en el grafeno. Esta sopa cuántica puede dar la clave para el elusivo líquido de espín, una materia largamente esperada para las computadoras cuánticas.
🎯 Las excitaciones en este líquido magnético se mueven sin resistencia, como si no tuvieran masa, igual que la luz. Por eso se le llama 'medio cuántico ideal'.