Las baterías actuales con electrolito líquido pueden tener fugas o incendiarse. Los electrolitos poliméricos, sólidos como el plástico, resuelven ese problema, pero los iones se mueven más lento y la batería pierde potencia.
Los investigadores crearon una línea de producción virtual: un programa de computadora generaba nuevas estructuras de polímeros, como un chef que prueba nuevas recetas de masa. De los 1,7 millones de variantes, el algoritmo seleccionó 767 prometedoras y calculó cómo se mueven en ellas los iones de litio. Las mejores muestras superaron al óxido de polietileno estándar con sal de litio, el referente actual.
El método también funciona para baterías de sodio: la comparación mostró que los iones de sodio son más grandes y se mueven de otra manera, pero también se encuentran polímeros adecuados. Este enfoque es como buscar una aguja en un pajar, solo que en lugar de manos se usa una supercomputadora, y en lugar de paja, millones de fórmulas químicas.
El óxido de polietileno es el mismo material que se usa en algunos laxantes y cosméticos, pero con sal de litio conduce iones.