Una batería que utiliza electrodos sólidos y un electrolito sólido en lugar de electrolitos líquidos o en gel.Una batería de estado sólido es un dispositivo de almacenamiento de energía que utiliza electrodos sólidos y un electrolito sólido, a diferencia de las baterías convencionales que emplean electrolitos líquidos o en gel. Este diseño promete una mayor densidad energética, una seguridad mejorada y una vida útil más larga, lo que la convierte en una tecnología clave para vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos portátiles. El paso de electrolitos líquidos a sólidos elimina el riesgo de fugas e inflamabilidad, y además permite el uso de materiales de electrodo de alto voltaje que son incompatibles con los electrolitos líquidos.
El concepto de baterías de estado sólido se remonta al siglo XIX, pero su desarrollo práctico se aceleró en la década de 2010 gracias a los avances en la ciencia de materiales, en particular el descubrimiento de electrolitos de sulfuro y óxido con alta conductividad iónica.
En una batería de estado sólido, los iones se mueven a través de un electrolito sólido cristalino o vítreo entre el ánodo y el cátodo durante la carga y la descarga. El electrolito sólido debe tener una alta conductividad iónica y, al mismo tiempo, ser un aislante electrónico. El desafío radica en mantener un buen contacto entre el electrolito sólido y los electrodos, ya que los cambios de volumen durante los ciclos pueden crear huecos. Los investigadores también están abordando el crecimiento de dendritas, filamentos metálicos que pueden perforar el electrolito y causar cortocircuitos, mediante el diseño de las propiedades mecánicas del electrolito y la química de las interfaces.
Las baterías de estado sólido se están desarrollando para vehículos eléctricos, con el objetivo de duplicar la autonomía y reducir los tiempos de carga, y para implantes médicos, donde la seguridad y la longevidad son fundamentales.
Algunas baterías de estado sólido utilizan electrolitos de vidrio tan flexibles que se pueden doblar sin romperse, y aun así conducen iones tan bien como los electrolitos líquidos.











