Un material es como una persona: si lo estiras durante mucho tiempo, lo recuerda y se comporta de manera diferente. Durante años, los ingenieros han estado ajustando fórmulas para describir esa memoria. Ahora, una red neuronal lo hace por sí sola.
La nueva arquitectura iCKAN toma los datos de los ensayos y los convierte en ecuaciones. No solo detecta la elasticidad, sino también la viscosidad, es decir, cómo fluye el material bajo carga. El método se probó con datos sintéticos y con un polímero real, el VHB 4910. Los resultados coincidieron con las mediciones de laboratorio.
La gran fortaleza de iCKAN es que no solo predice números, sino que genera fórmulas. Es como si un medidor de estatura dedujera la regla: «estatura = edad × alimentación». Las fórmulas se pueden leer y verificar.
En el futuro, el método no se limitará a la mecánica. Si se añaden datos sobre temperatura o humedad, la red neuronal encontrará cómo las condiciones alteran las propiedades del material. Es un paso hacia materiales que se diseñan por ordenador, en lugar de seleccionarse a mano.
El polímero VHB 4910 es tan pegajoso que se usa como cinta adhesiva de doble cara en la industria.