Se ha detectado un posible par de agujeros negros de masa inusualmente baja. Si se confirma, podrían ser "primordiales", nacidos en los primeros instantes del universo y no a partir de estrellas. Esto permitiría vislumbrar la naturaleza de la materia oscura. ¿Qué más se esconde en las ondas gravitacionales?
Los detectores de ondas gravitacionales LIGO y Virgo captaron un estruendo sordo, la huella de la fusión de dos objetos invisibles. Su masa total resultó ser menor que la solar. La evolución estelar no produce agujeros negros tan ligeros: una estrella agonizante no se comprime en un final tan diminuto.
Esta señal revivió la hipótesis de Stephen Hawking sobre los agujeros negros primordiales: concentraciones de materia surgidas en los primeros instantes tras el Big Bang y descritas por el Modelo Estándar de la física. Si la pareja detectada es precisamente uno de esos relicarios, podría ser parte de la materia oscura que mantiene unidas a las galaxias con una gravedad invisible. Los cálculos permiten que al menos un 4% de la materia oscura corresponda a estos objetos.
Un giro inesperado: un agujero negro de media masa solar y apenas un par de kilómetros de tamaño (se podría rodear caminando en media hora) atrae con más fuerza que un cúmulo estelar. La señal S251112cm aún se está estudiando, pero la ausencia de destello luminoso es característica de los agujeros negros. Su confirmación abriría un camino directo desde las ondulaciones del espacio hasta desentrañar la composición del Universo.
🎯 Un agujero negro con la mitad de la masa del Sol tiene un radio de aproximadamente un kilómetro y medio; ese objeto cabría en el centro de una ciudad pequeña, pero atraería todo a su alrededor con una fuerza monstruosa.