Las proteínas son cadenas de aminoácidos, y en ellas abundan los fragmentos repetidos. A veces las repeticiones son exactas, como una misma frase dicha dos veces. Otras veces llevan erratas: un par de letras cambiadas, pero el sentido sigue siendo el mismo. Estas repeticiones son importantes: ayudan a la proteína a plegarse en la forma adecuada y a realizar su función.
Los científicos ya sabían que las modelos de lenguaje entrenadas con millones de secuencias proteicas son capaces de encontrar estas repeticiones. Pero cómo lo hacían exactamente seguía siendo un misterio. En la nueva investigación, los autores se adentraron en el interior de la modelo y siguieron su funcionamiento paso a paso. Descubrieron que el mecanismo para repeticiones inexactas es más general: incluye también el mecanismo para repeticiones exactas, como si saber leer un texto con erratas te diera automáticamente la habilidad de leer un texto sin ellas.
Después, las llamadas 'cabezas de inducción' de la atención localizan fragmentos iguales o similares en distintos puntos de la cadena y transfieren información entre ellos. Esto ayuda a la modelo a predecir qué aminoácido debería ocupar un hueco. Así, la modelo de lenguaje combina un mecanismo general de búsqueda de patrones con conocimientos biológicos sobre las propiedades de los aminoácidos.
Este hallazgo es un paso hacia la comprensión de cómo las modelos pueden captar procesos evolutivos más complejos inscritos en las secuencias proteicas. Y, por tanto, en el futuro podrán predecir mejor la estructura y la función de las proteínas, algo crucial para el desarrollo de fármacos y la biotecnología.
En las proteínas, las repeticiones pueden ser muy largas: por ejemplo, la titina, que confiere elasticidad a los músculos, contiene cientos de dominios repetidos, semejantes a los eslabones de una cadena.