
El proceso mediante el cual una máquina identifica y comprende palabras habladas a partir de señales de audio.El reconocimiento de voz es la tecnología que permite a las máquinas convertir el lenguaje hablado en texto o comandos. Implica analizar señales de audio, extraer características acústicas y mapearlas a unidades lingüísticas como fonemas y palabras. Los sistemas modernos utilizan redes neuronales profundas entrenadas con grandes cantidades de datos de voz para lograr una precisión casi humana, incluso en entornos ruidosos o con acentos diversos.
Los primeros intentos en la década de 1950 utilizaban un simple emparejamiento de patrones para dígitos. El campo avanzó con los modelos ocultos de Márkov en los años 80, pero el gran avance llegó en la década de 2010 cuando el aprendizaje profundo reemplazó a los modelos acústicos tradicionales, mejorando drásticamente la precisión.
El proceso comienza digitalizando la forma de onda del audio y dividiéndola en tramas cortas (por ejemplo, 25 ms). Para cada trama se extraen características como los coeficientes cepstrales en frecuencias de Mel (MFCC), que capturan la forma espectral del sonido. Estos vectores de características se introducen en una red neuronal — a menudo una arquitectura recurrente o de transformadores — que produce probabilidades sobre posibles fonemas o caracteres. Un modelo de lenguaje combina luego estas probabilidades con restricciones lingüísticas para generar la secuencia de texto más probable. Los modelos recientes de extremo a extremo (por ejemplo, Whisper, DeepSpeech) aprenden directamente el mapeo completo del audio al texto, omitiendo la alineación explícita de fonemas.
El reconocimiento de voz impulsa asistentes virtuales (Siri, Alexa), servicios de transcripción automática, dispositivos controlados por voz y subtitulación en tiempo real para personas con discapacidad auditiva.
Los sistemas modernos de reconocimiento de voz son tan sensibles que pueden ser engañados por comandos ultrasónicos inaudibles ocultos en grabaciones de audio, una vulnerabilidad de seguridad descubierta en 2017.
















