Un trozo de oro no atrae clips. Pero si tomamos una película delgada de una aleación de gadolinio, oro y germanio y comenzamos a doblarla, pueden aparecer regiones magnéticas. Los científicos lo hicieron no con las manos, sino con un flujo de iones de helio que penetraba en el material a través de una máscara con patrones.
Se depositaban capas delgadas del material sobre un sustrato y luego se irradiaban con helio a través de una plantilla. El resultado era un patrón de bandas donde la deformación variaba de un borde a otro. Con un microscopio sensible a campos magnéticos y un haz de rayos X que detecta las distancias entre átomos, los investigadores descubrieron que las regiones magnéticas aparecen precisamente donde la deformación cambia más rápido.
Este método para controlar el magnetismo podría ser útil en la electrónica del futuro, donde se necesite conmutar los estados magnéticos de diminutos elementos sin voluminosas bobinas.
El material GdAuGe apenas se magnetiza a temperatura ambiente, pero tras la irradiación con helio aparecen en él regiones magnéticas, y todo gracias a un estiramiento desigual de la red, no a la adición de hierro o cobalto.
En la serie «The Expanse», los campos magnéticos de las naves se controlan con sistemas complejos; aquí, en cambio, el estado magnético cambia con una simple flexión, como si una hoja de papel se convirtiera en imán al arrugarla.