El corazón de la Galaxia en detalle ✎ exprés

Original: "ALMA Central molecular zone Exploration Survey (ACES) V: CS(2-1), SO(2_3-1_2), CH3CHO(5_1,4-4_1,3), HC3N(11-10), and H40a lines data"
arXiv:2603.00863 · 2026-03-01 · arXiv non-exclusive · análisis propio · 2 min
Un nuevo sondeo del centro de la Vía Láctea muestra cómo el gas, los choques y la ionización se entrelazan cerca del agujero negro supermasivo.

📄 Mostrando la versión "Simple" — "Popular" aún no está lista. Añádelo a favoritos para ayudar a priorizarla.

En una cocina donde se cocina sopa, se fríe carne y se hornea pan a la vez, todo ocurre en una misma olla. Así se ve aproximadamente la zona molecular central (ZMC), una densa acumulación de gas en el corazón mismo de la Vía Láctea. Aquí, a solo unos cientos de años luz del agujero negro supermasivo Sagitario A*, el gas se comporta de manera inusual: se comprime, se calienta y choca consigo mismo.

El nuevo sondeo ACES, realizado con el radiotelescopio ALMA, permite por primera vez observar esta "olla" con una resolución de 0,1 pársec, es decir, unos 0,3 años luz, o 30 veces la distancia del Sol a Plutón. El telescopio captó simultáneamente la emisión de cinco moléculas y átomos distintos. Cada "firma" cuenta su propia historia: CS (disulfuro de carbono) marca los grumos fríos y densos, SO (monóxido de azufre) señala los lugares donde el gas se comprime bruscamente por ondas de choque, y H40α (línea de radio del hidrógeno) revela burbujas calientes e ionizadas alrededor de estrellas jóvenes. Juntas dibujan un mapa donde las regiones tranquilas conviven con zonas de intensa formación estelar.

Una resolución de 0,1 pársec es como distinguir una moneda a 100 kilómetros de distancia.

Los científicos descubrieron que la composición química del gas cambia drásticamente de un lugar a otro. Donde las nubes chocan, el disulfuro de carbono casi desaparece, pero el monóxido de azufre brilla con intensidad. Y cerca de las estrellas jóvenes y calientes, el gas se ioniza y comienza a brillar en radio, como un letrero de neón. Este mosaico de condiciones es la clave para entender cómo nacen las estrellas en el centro de la Galaxia y por qué este proceso no ocurre igual que en las tranquilas afueras.

La zona molecular central contiene unos 60 millones de masas solares, aproximadamente el 10% de todo el gas molecular de la Galaxia, comprimido en una región diminuta.

Estos datos son solo el primer paso. Quedan por delante el análisis detallado de los movimientos del gas, la búsqueda de viveros estelares ocultos y, quizás, el esclarecimiento de cómo la materia alimenta al agujero negro central. La olla en la cocina de la Galaxia está hirviendo, y ahora tenemos la receta para entender su burbujeo.

La zona molecular central es tan densa que si el sistema solar estuviera dentro de ella, el cielo nocturno brillaría con cientos de nebulosas luminosas, y el gas interestelar sería visible a simple vista como un tenue resplandor.

En la novela de Isaac Asimov "Los propios dioses", los extraterrestres viven en un medio denso similar a la zona molecular central, donde el gas es tan espeso que forma especies de "montañas" y "océanos".

Científicos
Christian DopplerD. B. McLaughlinDidier QuelozMichel MayorR. A. RossiterMax Planck
Conceptos
alma colaboración cms espectroscopía astroquímica lhaaso