Las comunidades microbianas se parecen a una orquesta ruidosa: miles de instrumentos y no se sabe quién lleva la melodía principal. En el intestino, el océano o el suelo viven millones de especies de bacterias, y los científicos necesitan averiguar cuáles son realmente importantes para la salud humana o la fertilidad de la tierra.
El nuevo enfoque funciona como una clasificación inteligente de la ropa. En lugar de doblar cada prenda por separado, el algoritmo encuentra grupos similares por sí solo, por ejemplo, todos los calcetines o todas las camisetas. Aquí, en lugar de prendas, hay microbios, y en lugar de color y tamaño, sus genes y funciones. El algoritmo, basado en redes neuronales, agrupa a los microbios según lo que hacen: quién descompone los nutrientes, quién produce vitaminas, quién protege contra bacterias dañinas.
En el suelo, el algoritmo identificó solo dos grupos de 4400 especies de bacterias que se incluyeron en un modelo matemático del ciclo del nitrógeno. Resultó que estos grupos reaccionan de manera diferente a los cambios ambientales, por ejemplo, a la aplicación de fertilizantes. Esto permite predecir cómo responderá el suelo a la intervención humana.
Este enfoque no solo explica cómo están organizadas las comunidades microbianas, sino que también ayuda a encontrar los mecanismos moleculares de la salud y la enfermedad. En lugar de estudiar miles de especies por separado, los científicos pueden centrarse en los grupos clave y sus interacciones.
En un gramo de suelo puede haber más bacterias que personas en la Tierra: hasta 10 mil millones.
En la novela 'Hijos del tiempo' de Adrian Tchaikovsky, las arañas crean una civilización gestionando comunidades microbianas para purificar el agua y producir alimentos; esta idea resuena con la búsqueda de grupos microbianos clave para gestionar ecosistemas.