El núcleo atómico no es una bolita estática, sino un colectivo burbujeante de protones y neutrones. Giran, chocan y se organizan en patrones que los físicos ven como "bandas": escaleras de niveles de energía. En los núcleos de niobio y tecnecio se han encontrado cuatro de estas escaleras, pero la última se resistía obstinadamente a encajar en los cálculos.
Las tres bandas inferiores se comprenden desde hace tiempo: la fundamental, la primera y la segunda "laterales", como tres pisos de una casa. Y la cuarta se comportaba de manera extraña: por la intensidad de las transiciones entre niveles, no podía ser la tercera lateral, aunque parecía serlo. Los autores del trabajo aplicaron un modelo en el que se permite que el núcleo tenga tres ejes diferentes (como una patata, no como una naranja) y descubrieron que la cuarta banda es la segunda lateral, pero con un "carácter" distinto.
El cálculo predijo la energía de esta banda para los nueve isótopos de niobio y tecnecio. Ahora que el enigma está resuelto, los físicos podrán describir con mayor precisión cómo se comportan los núcleos lejos de la estabilidad, por ejemplo, en explosiones estelares.
El núcleo de niobio-103 tiene una forma parecida a un elipsoide triaxial: como una patata cuyas tres dimensiones son diferentes.