Los astrónomos han descubierto un nuevo radiotransiente de período largo con un ciclo de 36 minutos. Emitió pulsos solo durante ocho días y luego se silenció; en el rango óptico e infrarrojo la fuente es invisible. La señal tenía una polarización de casi el 100%, que cambiaba de elíptica a lineal, como la aguja de un reloj celeste. Este comportamiento se explica por el paso de las ondas a través de un medio similar a un filtro polarizador. Esto amplía el zoológico de enigmáticos transitorios y subraya su actividad impredecible.
Los astrónomos captaron la señal de una baliza cósmica: un radiopúlsar con un período de 36 minutos. A diferencia de los púlsares comunes (estrellas de neutrones que giran cientos de veces por segundo), este apenas rotaba. Transmitió pulsos solo durante ocho días y desapareció, visible únicamente en radiofrecuencia.
Las ondas de radio estaban polarizadas al 100%: tal orden es raro en la naturaleza. El plano de sus oscilaciones giraba suavemente, describiendo un círculo en la esfera de Poincaré. Al parecer, la radiación nace estrictamente dirigida y el campo magnético del objeto la va girando.
Esta fuente podría ser una estrella de neutrones con un campo magnético extremo, o incluso una enana blanca radiopúlsar. La brevedad del destello sugiere que hay muchas balizas así en la Galaxia, pero solo las notamos cuando se encienden brevemente.
🎯 El período de 36 minutos es tan largo que un púlsar ordinario necesitaría más tiempo que la edad del Universo para frenarse tanto.