En una constelación donde nacen estrellas nuevas, una de ellas se comporta como una bombilla defectuosa: a veces brilla con intensidad constante y de repente se atenúa varias veces. Los astrónomos llevan varios años siguiendo a la estrella Gaia-GIC-1 y ahora entienden que su parpadeo es la sombra de una enorme nube de polvo que pasa frente a ella de vez en cuando. El polvo no es simple basura espacial, sino restos recientes: parece que hace poco dos planetas chocaron allí.
Cada 380 días la nube da una vuelta y vuelve a tapar la estrella. Los científicos midieron que hay mucho polvo: en masa, equivalente a un pequeño asteroide. Y no se dispersa, sino que se mantiene unido, como un terrón de barro lanzado a un estanque. Esto significa que los escombros aún no han tenido tiempo de dispersarse y siguen chocando entre sí, generando nuevas partículas.
Estas observaciones son un golpe de suerte. Normalmente vemos planetas ya formados, pero aquí estamos presenciando el proceso mismo de su ensamblaje. Quizás, dentro de millones de años, de este polvo se forme un nuevo planeta, como de la masa se hace un panecillo. Entonces la estrella dejará de parpadear.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.10952
We report the discovery of the optical dipper and low-luminosity infrared stellar transient Gaia20ehk (hereafter, Gaia-GIC-1), which is currently undergoing high-amplitude variability due to transiting dusty material. In this work, we identify Gaia-GIC-1 as a likely young F-type star based on the spectral energy distribution before the onset of the high-amplitude optical variability. We detect a significant periodic modulation of 380.5 days in Gaia-G band before the onset of the infrared brightening, consistent with a $$\sim$$1.1 AU orbit assuming circular orbits and a 1.3 M$$_{\odot}$$ star. The system has remained in an infrared bright state for $$>$$4 years since the last near-infrared detection, confirmed by recent SPHEREx observations, while continuing to undergo large amplitude irregular optical dimming. We measure the dust temperature from the freshly generated debris to be $$\sim$$900 Kelvin based on available WISE photometry, and the dust clump size to have a minimum cross-sectional area of 0.13 AU$$^{2}$$, and the dust mass $$4\times 10^{20}$$ kg. Currently, optical follow-up spectroscopy has not revealed any prominent features in the system, likely due to its highly variable nature. We hypothesize that Gaia-GIC-1 represents debris recently formed in a planetary collision, which produced a clumpy dust cloud on a bound orbit, producing the observed dimming events. The ongoing collisional activity in this system presents a unique opportunity for understanding terrestrial planet formation.
La nube de polvo es tan densa que a veces oculta más de la mitad de la luz de la estrella, como si alguien tapara una linterna con la mano.