Un cubito de hielo en el té se derrite sin dejar rastro. Así, los sistemas cuánticos normalmente olvidan rápido su pasado. Pero con un desorden fuerte aparece la localización de muchos cuerpos: las partículas como que se congelan, preservando la memoria.
El experimento en un procesador IBM de 144 cúbits duró 5000 ciclos. La espectroscopía (análisis de frecuencias) y la fotometría (medición de brillos) mostraron: con desorden fuerte, las conexiones entre partículas casi no se rompen. El crecimiento de la entropía se ralentizó tanto que recordó la evaporación de un agujero negro en cámara lenta.
Esto demuestra: los procesadores cuánticos pueden modelar sistemas inaccesibles para las computadoras clásicas, y allanan el camino hacia una memoria cuántica fiable.
🎯 Para comparar: el crecimiento de la entropía en este experimento fue tan lento que, si así se enfriara tu café, seguiría caliente más tiempo del que existe el Universo.