En 2020, el telescopio de rayos X eROSITA descubrió un par de enormes burbujas suspendidas por encima y por debajo del disco de nuestra Galaxia. Estas nubes de gas caliente a millones de grados son la huella de una colosal eyección de energía desde el centro.
Los astrónomos estudiaron el borde sureste de una de las burbujas, donde la materia choca contra el fondo enrarecido. Al descomponer la luz de rayos X en colores mediante espectroscopia, descubrieron que la onda de choque viaja a 700 km/s, y que a su alrededor hay casi un vacío: el gas está compuesto principalmente de hidrógeno y contiene menos del 10% de elementos pesados en comparación con el nivel solar. Aunque el gas está incandescente, un astronauta en su interior no notaría el calor: la densidad es billones de veces menor que la del aire, y las partículas pasan de largo casi sin colisionar. Esta onda de choque actúa como un acelerador natural: acelera las partículas a tales velocidades que se convierten en rayos cósmicos que bombardean la Tierra. Comprender estas burbujas conecta la historia de la galaxia con el misterio de las partículas más energéticas del Universo.
La velocidad de la onda de choque (700 km/s) es tal que podría recorrer la distancia de la Tierra a la Luna en 9 minutos.