Estornudo galáctico: burbujas de un agujero negro exprés

Original: "Southern eROSITA bubble as a forward shock and the low-metallicity CGM. South-east side story"
arXiv:2603.20740 · 2026-03-21 · CC BY 4.0 · 1 min
El telescopio de rayos X eROSITA registró una onda de choque dejada por el 'estornudo' de un agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea.

En 2020, el telescopio de rayos X eROSITA descubrió un par de enormes burbujas suspendidas por encima y por debajo del disco de nuestra Galaxia. Estas nubes de gas caliente a millones de grados son la huella de una colosal eyección de energía desde el centro.

Así podría verse la onda de choque de un estornudo a escala galáctica: hace unos millones de años, el agujero negro supermasivo 'estornudó' materia, expulsando estas burbujas.

Los astrónomos estudiaron el borde sureste de una de las burbujas, donde la materia choca contra el fondo enrarecido. Al descomponer la luz de rayos X en colores mediante espectroscopia, descubrieron que la onda de choque viaja a 700 km/s, y que a su alrededor hay casi un vacío: el gas está compuesto principalmente de hidrógeno y contiene menos del 10% de elementos pesados en comparación con el nivel solar. Aunque el gas está incandescente, un astronauta en su interior no notaría el calor: la densidad es billones de veces menor que la del aire, y las partículas pasan de largo casi sin colisionar. Esta onda de choque actúa como un acelerador natural: acelera las partículas a tales velocidades que se convierten en rayos cósmicos que bombardean la Tierra. Comprender estas burbujas conecta la historia de la galaxia con el misterio de las partículas más energéticas del Universo.

La velocidad de la onda de choque (700 km/s) es tal que podría recorrer la distancia de la Tierra a la Luna en 9 minutos.

Científicos
Roger PenroseSubrahmanyan ChandrasekharMargaret BurbidgeAdam RiessJohn Archibald WheelerMaarten Schmidt
Conceptos
erosita burbuja estallido de rayos gamma edad del universo cinturón de asteroides estallido estelar universo observable corona solar