Antes de la medición, una partícula cuántica no tiene un estado definido: es como una nube borrosa de probabilidades. Pero basta con observarla con cuidado, incluso sin abrir completamente los ojos, para que de repente 'decida' dónde y cómo estar. Los experimentos en computadoras cuánticas de IBM e IonQ confirmaron que esto no es solo teoría, sino un hecho riguroso con una certeza diez veces mayor.
🎯 Las mediciones débiles son tan delicadas que pueden captar un efecto incluso si ocurre con una probabilidad de uno en mil millones, como una película fotográfica que capta fotones individuales.
🎬 En 'Matrix', la realidad era una ilusión dependiente de la percepción. Los experimentos cuánticos muestran: a nivel micro, el mundo realmente 'no está definido' hasta que se lo observa.