En el agua turbia de un estanque viven bacterias que, en vez de hojas, tienen nanoanillos. La física cuántica ha descubierto por qué estos anillos no pueden tener menos de siete 'cuentas'. Si se reduce el número, la luz se escapa como agua de un cubo agujereado. La evolución afinó esta estructura durante miles de millones de años, y ahora sus secretos pueden ayudar a crear paneles solares de nueva generación.
🎯 Las bacterias púrpuras absorben luz infrarroja, invisible para nosotros pero que sentimos como calor. Les basta esa radiación escasa para prosperar donde otros organismos pasan hambre.