En una capa fina de cristal líquido —una sustancia que fluye como un líquido, pero cuyas moléculas están ordenadas como en un sólido— nacen vórtices más pequeños que el grosor de un cabello humano. Estos vórtices se parecen a diminutas peonzas: pueden moverse sin desintegrarse y se comportan casi como partículas reales.
Los científicos aplicaron un campo eléctrico a la capa y consiguieron que uno de esos vórtices viajara a lo largo de una línea dibujada de antemano, como un tranvía sobre sus raíles. La velocidad se puede cambiar sobre la marcha, simplemente ajustando el voltaje. El secreto está en que las moléculas del cristal líquido se doblan ligeramente bajo la acción del campo, y esa curvatura empuja al vórtice hacia adelante.
Este truco es un paso hacia la creación de microrrobots que puedan nadar dentro de tejidos vivos, llevar medicamentos exactamente a la célula adecuada o ensamblar piezas diminutas. Controlar el movimiento sin cables ni motores es un viejo sueño de los ingenieros, y ahora está un paso más cerca.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.24887
Design of soft matter capable of controllable microscale dynamics is a frontier of modern science. Jiahao Chen et al. demonstrate that an electric field can drive particle-like solitons-skyrmions in a chiral nematic along a preprogrammed trajectory with a variable speed within a two-dimensional plane. The effect is rooted in flexoelectric polarization of a deformed director field.
La palabra «sirón» (skyrmion) proviene del físico británico Tony Skyrme, quien en la década de 1960 ideó estos vórtices para describir partículas nucleares.