Un rayo láser retorcido en espiral se parece a un embudo en un lavabo: la luz no solo avanza, sino que también gira. Estos rayos vorticiales ya ayudan a mover partículas diminutas y a transmitir más datos. Pero en cuanto atraviesan un medio no homogéneo, el vórtice se deshace, como el agua de un cubo agujereado.
Fotónica — la ciencia de la luz en microchips — ha encontrado la manera de retener el vórtice. En el vidrio, con un láser se graban caminos-guía de onda, pero no en filas rectas, sino con un defecto, como si en una cesta tejida se hubiera saltado una vara. Ese defecto crea un canal protegido por el que la luz avanza sin notar arañazos ni polvo.
Los científicos superpusieron dos flujos de luz protegidos y obtuvieron un vórtice que no se deshace. Su forma no aparece en rejillas ordinarias, porque las rejillas ordinarias son demasiado perfectas. Aquí el defecto ayuda, no estorba.
Este hallazgo une dos ideas: la luz que lleva rotación y el material que protege la luz de las perturbaciones. En el futuro, estos vórtices podrían ser mensajeros en ordenadores ópticos o pinzas para ensamblar micromáquinas.
El láser con el que se graban los caminos en el vidrio dispara pulsos de femtosegundos, es decir, una millonésima de una milmillonésima de segundo. En ese tiempo, la luz recorre menos que el grosor de un cabello humano.
En la serie 'Stargate', los portales transportan a los héroes a través de anillos de luz vorticiales, similares a los que se estudian en este trabajo.