En los primeros instantes, el universo estaba comprimido a un tamaño diminuto. ¿Qué lo mantiene alejado del colapso total en un punto? Una de las respuestas la da la mecánica cuántica: la función de onda describe todos los estados posibles, y las partículas se mueven a lo largo de trayectorias ocultas que dependen de la forma de esa onda.
Los autores tomaron dos formas simples de paquetes de onda: la gaussiana (en forma de campana) y la lorentziana (con una cola de potencia larga). Para cada una, calcularon las trayectorias en el mini-superespacio, un modelo simplificado del universo con simetría plana. La onda gaussiana casi siempre conduce al colapso clásico en la singularidad: solo una pequeña fracción de trayectorias hace pequeños ciclos. La onda lorentziana, en cambio, crea una fuerte barrera de potencial cuántico y un rico campo de velocidades, por lo que una parte significativa de las trayectorias experimenta un rebote y evita la singularidad en un amplio rango de volúmenes.
Luego comprobaron qué tan rápido la distribución de probabilidad llega al equilibrio predicho por la regla de Born. Para la onda gaussiana, el flujo de trayectorias es laminar: se acumulan en los bordes y no se mezclan, por lo que la función H (medida de desviación del equilibrio) decrece de manera no monótona y se estanca en un nivel no nulo. La onda lorentziana produce trayectorias complejas, un decrecimiento monótono de la función H y una mejor aproximación al equilibrio, aunque aún incompleta.
Resulta que la propia estructura del paquete de ondas controla tanto el destino de la singularidad como la velocidad con la que se olvidan las condiciones iniciales. El universo con una "cola pesada" en la función de onda no solo rebota con más frecuencia, sino que también llega más rápido al estado cuántico típico. Este es un paso hacia la comprensión de por qué nuestro mundo parece clásico, aunque en su base haya incertidumbre cuántica.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.27229
We investigate cosmological singularity resolution and relaxation dynamics within the Bohmian mechanics via the plane-symmetric Bianchi type-I minisuperspace model in the Wheeler-DeWitt framework of quantum cosmology by constructing wave functions as Gaussian and Lorentzian wavepackets. Our analyses of the corresponding Bohmian trajectories reveal that Gaussian superposition predominantly yields classical singular solutions, with only a low fraction of small-amplitude cyclic trajectories. On the other hand, the Lorentzian wavepacket, characterized by the power-law momentum tail, generates stronger quantum potential barrier and a substantially rich velocity field, producing a significant fraction of non-singular bounce trajectories over extended volume ranges. We further examine quantum relaxation by evolving non-equilibrium distributions under the corresponding guidance dynamics. The Gaussian superposition exhibits laminar flow leading to boundary accumulation and incomplete relaxation, with non-monotonic decay of the $$H$$-function followed by saturation. In contrast, the Lorentzian wavepacket induces more complex trajectories, yielding monotonic decay of the $$H$$-function and better, though still incomplete, approach to Born-rule equilibrium. These results demonstrate that the inherent structure of the wave packet governs both singularity resolution and quantum relaxation through the nature of the Bohmian velocity field.
El paquete de ondas lorentziano tiene una cola de potencia que decae mucho más lentamente que la gaussiana. Es precisamente esa cola la responsable de las desviaciones raras pero fuertes de las trayectorias, como en las finanzas, donde los eventos raros con "colas pesadas" cambian toda la dinámica del mercado.