El plasma es un gas en el que los electrones se han separado de los átomos, y se comporta como una sopa de partículas cargadas. Para predecir cómo fluye y se calienta esa sopa, hay que saber cómo chocan las partículas e intercambian energía. Antes se usaban fórmulas derivadas para casos sencillos, pero en el plasma real todo es más complicado: las partículas interactúan con muchos vecinos a la vez y la energía se transfiere de manera desigual.
En el nuevo trabajo, la computadora aprendió por sí misma las reglas de las colisiones observando simulaciones microscópicas donde cada partícula se ve por separado. El resultado es un modelo que capta las sutilezas que las ecuaciones antiguas pasaban por alto. Lo empaquetaron en una forma compacta para que calcule rápido. Las pruebas mostraron que el modelo predice con precisión cómo el plasma conduce el calor y reacciona a los cambios, a distintas densidades y temperaturas.
Este enfoque ayuda a conectar el mundo de las partículas individuales con el comportamiento de grandes volúmenes de plasma. Es importante para reactores de fusión, plasma espacial y otras tareas donde los modelos antiguos fallan.
El plasma es el estado de la materia más común en el universo: de él están hechas las estrellas, los relámpagos e incluso los letreros de neón.