Dos astrónomos observan el mismo universo, pero lo ven de manera diferente. Uno mide la velocidad de expansión mediante la luz antigua que ha viajado hacia nosotros durante casi 14 mil millones de años. El otro, mediante explosiones estelares recientes en galaxias vecinas. El primero obtiene 67 kilómetros por segundo por cada megapársec de distancia; el segundo, 73. La diferencia parece pequeña, pero es cinco veces mayor de lo que podría explicarse por casualidad. Es como si dos termómetros en la misma habitación marcaran 20 y 24 grados.
La disputa duró años. Cada equipo de científicos estaba convencido de sus datos y no podía entender qué ocurría. Resultó que la culpa no era de los telescopios ni de la física, sino de las unidades de medida. Un equipo usaba millas, el otro kilómetros, y nadie se daba cuenta al comparar los resultados. Cuando todas las mediciones se convirtieron al sistema métrico, los números coincidieron: la velocidad de expansión del universo es de 69 kilómetros por segundo por megapársec. Es como si dos constructores discutieran sobre la altura de un edificio y luego descubrieran que uno medía en pies y el otro en metros.
Ahora los astrónomos pueden respirar tranquilos. El enigma que los atormentó durante varios años resultó ser un simple error de conversión. Pero esta historia recuerda que, incluso en la ciencia de los rincones más lejanos del universo, no hay que olvidar las pequeñeces terrenales. Porque si confundes millas y kilómetros, puedes enfrentar a generaciones enteras de científicos.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.29879
Recent cosmological surveys and datasets have highlighted a variety of tensions to the concordance model of our universe, $$\Lambda$$CDM. Of particular interest is the Hubble tension, the $$5.5\sigma$$ discrepancy between measurements of the Hubble constant $$H_0$$ using high redshift CMB data from Planck ($$67.27\pm0.60$$km$$\text{s}^{-1}\text{Mpc}^{-1}$$) and low redshift supernovae from SH0ES ($$73.2\pm1.3$$km$$\text{s}^{-1}\text{Mpc}^{-1}$$). To avoid stepping on any toes, we have initiated the CROCS collaboration to resolve this tension, gathering experts from across many fields of cosmology, astrophysics, astronomy, machine learning, data science, philosophy, and astrology. In this paper, we present findings from CROCS Data Release 1, corresponding to the first $$\sim3$$ days and 27 minutes (rest frame) of observation. We perform a robust statistical analysis, showing that Planck and SH0ES both suffer from imperial biasing systematics (IBS) at $$5\sigma$$ significance. Accounting for these errors by converting to metric units reconciles the high and low redshift data, with $$H_0 = 69.00\pm0.420$$km$$\text{s}^{-1}\text{Mpc}^{-1}$$. We thus report that our results are sufficient to end the Hubble tension for good.
Si condujeras un coche a 100 km/h, tardarías 40 millones de años en llegar a la estrella más cercana después del Sol. ¡Y eso que esa distancia es menos de un pársec!