Los cosmólogos han medido la velocidad a la que se alejan las galaxias lejanas en diferentes rincones del cielo. Para ello, utilizaron dos tipos de "reglas cósmicas": cúmulos de galaxias y explosiones de supernovas de un tipo específico. Ambos métodos mostraron lo mismo: en una dirección, el universo se expande un poco más rápido que en la opuesta.
La diferencia es pequeña, alrededor de dos sigma, es decir, podría ser casual, pero se repite en todas las comprobaciones. Lo más interesante es que la dirección de esta desigualdad casi coincide con la dirección hacia la que nos "arrastra" todo el cielo debido al movimiento de la Tierra y del Sol. Quizás no sea una coincidencia, sino la huella de algún proceso profundo en el universo temprano.
Si se confirma la diferencia en la velocidad de expansión según las direcciones, esto se convertiría en una grieta en el principal modelo cosmológico. Por ahora, todos los datos encajan en la imagen estándar, pero estas "irregularidades" podrían ser la primera señal de alerta.
La forma más precisa de medir la distancia a una galaxia lejana es observar la explosión de una supernova de tipo Ia. Estas explosiones siempre producen un brillo casi idéntico, por lo que se las llama "velas estándar".