Un guardia debe revisar cinco habitaciones, pero no puede entrar. Llama a la puerta y escucha: el silencio indica que hay alguien dentro, mientras que el eco revela que la habitación está vacía. Así funciona la medición sin interacción: una partícula cuántica, como un fotón, pasa junto al objeto y con su comportamiento revela si había un absorbente en el camino, aunque el fotón nunca llegue a tocarlo.
En el nuevo trabajo, el equipo de Quandela utilizó el procesador fotónico en la nube Ascella para enviar un único fotón a examinar hasta cinco absorbentes imaginarios en secuencia. El truco cuántico consiste en que el fotón se encuentra en superposición, como si recorriera dos caminos a la vez. Si en uno de los caminos hay un absorbente, bloquea parte de la superposición y el patrón en el detector cambia. Así, un fotón, sin ser absorbido, informa: «aquí hay algo». En el experimento lograron examinar secuencialmente cinco objetos, y el fotón permaneció intacto con alta probabilidad.
Los errores, inevitables en el hardware real, se corrigieron cuidadosamente y los resultados coincidieron con las predicciones teóricas. Esto significa que el método es escalable: una única sonda cuántica puede interrogar una larga cadena de objetos sin apenas agotarse. Este enfoque será útil en computación cuántica y comunicaciones, donde es importante verificar el estado de muchas celdas sin destruirlas.
En la física clásica, para saber si hay alguien en una habitación, hay que al menos asomarse, es decir, «gastar» luz o sonido. En el mundo cuántico, se puede obtener la respuesta sin enviar ninguna partícula al interior.