En la década de 1950, los telescopios fotografiaban el cielo en placas de vidrio. Ahora esas imágenes están digitalizadas y pueden compararse con los estudios modernos. Los astrónomos escribieron un programa que encuentra automáticamente puntos brillantes en los fotogramas antiguos y comprueba si son visibles en las imágenes nuevas. Si un punto estaba y ya no está, es un candidato a 'fuente desaparecida'.
El programa revisó secciones de 30 minutos de cielo en todo el estudio y, tras descartar falsos positivos, encontró 2,85 millones de candidatos. La comparación con un catálogo de 5 399 objetos 'desaparecidos' ya conocidos dio una coincidencia en 3 450 casos, es decir, el 63,9%. La discrepancia media en las coordenadas es de solo 0,94 segundos de arco, lo que significa que los puntos coinciden casi perfectamente.
Luego se comprobó si las desapariciones estaban relacionadas con noches específicas de observación. Resultó que al día siguiente de algunas noches hay un poco más de candidatos que en días aleatorios, pero la diferencia es pequeña y podría ser casual. Una prueba estadística da una probabilidad de aleatoriedad del 17%, y un modelo más estricto, del 71%. Esto significa que por ahora no se aprecia ninguna regularidad temporal.
La conclusión principal: el método funciona y confirma los hallazgos antiguos, pero para buscar eventos raros se necesitan verificaciones más exhaustivas. Las placas de archivo siguen siendo un tesoro de misterios, y ahora existe una herramienta para cribarlas.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.04810
We present an independent pipeline for detecting candidate vanished sources on digitized first-epoch Palomar Observatory Sky Survey (POSS-I) photographic plates. The pipeline detects and PSF-filters sources on POSS-I Red DSS cutouts, applies local astrometric registration refinement, and identifies candidates by cross-epoch matching against POSS-I Blue and POSS-II Red with Pan-STARRS DR1 rejection. On a 20-case benchmark harness, the pipeline recovers 8/9 sources in the April 1950 field and 3/3 in the July 1952 field, with a false positive rate of about 0.2 per 10 arcmin field on random non-crowded controls. A full-footprint sweep over the POSS-I coverage using 30 arcmin patches yields a filtered catalog of 2.85 million candidate vanished sources after post-processing PSF cuts, deduplication, and Pan-STARRS DR1 rejection. Cross-matching against the published 5,399-source Solano et al. (2022) catalog yields 3,450 matches (63.9%) with median separation 0.94 arcsec; among unrecovered catalog entries within our footprint, we find no Pan-STARRS DR1 counterpart within 3 arcsec. Applying Bruehl and Villarroel (2025)-style temporal windows to this catalog over the 368 POSS-I observation nights in the 1949-1957 interval gives a post-test calendar-day relative risk of 1.35 for the +1 day window, but the effect is not statistically significant (95% CI 0.91-2.00; two-sided Fisher p = 0.17) and is sensitive to coding unobserved days as zero-transient days. A negative binomial model of nightly candidate counts with nightly patch coverage as exposure is likewise null (IRR = 1.03, 95% CI 0.89-1.18, p = 0.71). The catalog-level replication is strong; the temporal association remains inconclusive.
Las placas del Palomar Observatory Sky Survey se digitalizaron en la década de 1990, y cada imagen ocupa alrededor de 1 gigabyte; en total, el archivo pesa decenas de terabytes.