El juez entra en la sala, pero no mira las pruebas: dicta sentencia de inmediato. Así funciona el nuevo sensor cuántico: no mide la señal, sino que decide directamente a qué clase pertenece.
En la detección cuántica ordinaria, todo es como en una investigación: primero se recogen pruebas (se mide la señal) y luego se analizan. Pero los científicos han propuesto otro camino: combinar la medición cuántica y el cálculo cuántico en un mismo circuito. El circuito, formado por un qubit superconductor (bit cuántico) y un oscilador (resonador), se ajusta para que, tras una sola medición del qubit, dé inmediatamente la respuesta: «sí» o «no».
El experimento mostró que cuantas más capas tiene el circuito, más precisa es la clasificación. En ciertas tareas, el enfoque cuántico superó a la alternativa clásica en 15 puntos porcentuales. Es como si un juez, sin estudiar las pruebas, adivinara al culpable con más precisión que un investigador tras un largo análisis.
El juez cuántico por ahora trabaja en tareas sencillas con equipos ruidosos, pero ya está claro: a veces no hace falta saberlo todo para tomar la decisión correcta.
El circuito se entrenó en un ordenador (in silico) y luego se transfirió a un dispositivo superconductor real, como un piloto que practica maniobras en un simulador antes de volar.
En la serie «The Expanse», el detective Miller usa la intuición para encontrar a una chica desaparecida sin tener pruebas directas, algo parecido a cómo el sensor cuántico dicta un veredicto sin medir completamente la señal.