
Dispositivos y circuitos electrónicos que operan utilizando materiales superconductores.La electrónica superconductora se refiere a dispositivos y circuitos que aprovechan las propiedades únicas de los materiales superconductores, aquellos que conducen corriente eléctrica con resistencia cero por debajo de una temperatura crítica. Este campo es un pilar de la computación cuántica, donde los qubits superconductores se encuentran entre las plataformas líderes para construir procesadores cuánticos. La propiedad de resistencia cero permite que las corrientes fluyan indefinidamente sin pérdida de energía, habilitando detectores altamente sensibles, circuitos digitales ultrarrápidos y sensores de campo magnético que superan con creces el rendimiento de la electrónica convencional.
La superconductividad fue descubierta en 1911 por Heike Kamerlingh Onnes, pero la electrónica superconductora práctica surgió en la década de 1960 con la invención de la unión Josephson por Brian Josephson. El primer qubit superconductor fue demostrado en 1999 por Yasunobu Nakamura y Jaw-Shen Tsai.
La superconductividad surge cuando los electrones forman pares de Cooper que se condensan en un único estado cuántico, permitiéndoles moverse sin dispersión. En electrónica, esto se aprovecha mediante uniones Josephson, dos superconductores separados por una barrera aislante delgada, que permiten el túnel cuántico de los pares de Cooper. Estas uniones pueden conmutar entre estados superconductores y resistivos en picosegundos, lo que las hace ideales para lógica de alta velocidad y para qubits, donde los niveles de energía de la unión forman la base de los estados cuánticos.
La electrónica superconductora se utiliza en computadoras cuánticas (por ejemplo, los procesadores de IBM y Google), máquinas de resonancia magnética (mediante imanes superconductores) y detectores ultrasensibles como los SQUID (Dispositivos Superconductores de Interferencia Cuántica) para medir campos magnéticos diminutos en aplicaciones médicas y geofísicas.
Una corriente superconductora puede persistir durante años sin ninguna fuente de alimentación; en 2016, un equipo de la Universidad de Cambridge observó una corriente que había estado fluyendo durante más de una década en un anillo superconductor.























