En un trozo sólido de aleación de estaño y plomo, las capas de los dos metales están apiladas como las páginas de un libro. Al calentar desde un lado, las capas no se funden de manera uniforme, sino con lenguas y dedos caprichosos. Los científicos estudiaron este proceso en una aleación transparente, que se ve de lado a lado bajo el microscopio, y la compararon con un modelo computacional.
Con calentamiento rápido, el líquido avanza rápidamente por los bordes, dejando atrás islas sólidas. Con calentamiento lento, los dedos de un metal se vuelven más gruesos, empujando a las capas vecinas. Y si las capas están muy juntas desde el principio, se produce un efecto inesperado: el patrón comienza a repetirse cada dos capas, duplicando su período.
Estos patrones ayudan a entender cómo se comportan los metales en la impresión 3D, donde el polvo se funde con láser y se solidifica inmediatamente. Un control preciso de la fusión permitirá fabricar piezas más resistentes y sin defectos internos.
La aleación transparente de estaño y plomo permite ver la fusión desde dentro, como en un acuario, aunque ambos metales son opacos por sí solos.