Una esponja mojada yace en un cubo de agua. Cerca pasa algo masivo, y la esponja se estira ligeramente hacia ello porque el agua presiona de manera desigual. Algo similar le ocurre a una estrella de neutrones cuando otra estrella pasa cerca: las fuerzas de marea la estiran y esta cambia levemente de forma.
El interior de una estrella de neutrones es la materia más densa del universo, aparte de los agujeros negros. Una cucharadita de esa materia pesaría como una montaña. Cuando la estrella se deforma, sus entrañas reaccionan de manera compleja. Los físicos describen esto con el número de Love, que indica cuán fácil es "aplastar" la estrella con fuerzas de marea.
Los autores del nuevo trabajo analizaron dos sutilezas en los cálculos. Primero, encontraron un error en las fórmulas estándar para el centro mismo de la estrella, donde la densidad es máxima. El error se ocultaba en el término de orden inferior del desarrollo. Afortunadamente, no afectó el número de Love final. Se puede comparar con un zapato mal atado: los cordones no están bien, pero calza cómodo. Segundo, los científicos trasladaron los cálculos al caso en que alrededor de la estrella no hay espacio vacío, sino uno con horizonte de eventos, como el de nuestro universo con su energía oscura.
La utilidad práctica de estas precisiones está en el análisis de las ondas gravitacionales. Cuando dos estrellas de neutrones se acercan y se fusionan, sus deformaciones de marea dejan una huella en la señal que captan los detectores LIGO y Virgo. Cuanto mejor conozcamos el número de Love, mejor entenderemos de qué están hechas estas estrellas. La fórmula corregida para el centro de la estrella ahora fija de manera fiable las condiciones iniciales. Y la extensión al caso con horizonte puede ser útil en modelos cosmológicos donde la energía oscura empuja el espacio.
Ahora, cuando los astrofísicos modelan la danza de dos estrellas de neutrones, pueden estar seguros de que el "núcleo" de los cálculos no contiene imprecisiones ocultas. Y la esponja en el cubo sigue siendo una excelente analogía. Solo que ahora sabemos que incluso un pequeño error en su centro no cambia cuánto se estira.
Una estrella de neutrones gira tan rápido que su ecuador puede dar hasta 700 vueltas por segundo, más rápido que las aspas de una batidora de cocina.
En la novela "El huevo del dragón" de Robert Forward se describe vida en la superficie de una estrella de neutrones, donde las fuerzas de marea son tan monstruosas que despedazarían a un ser humano en átomos incluso antes de llegar.