Una gota de agua sobre una mesa normalmente permanece inmóvil. Pero si la mesa es un poco más blanda en un borde y más rígida en el otro, la gota se desliza hacia la zona rígida. Este fenómeno se llama durotaxis: el líquido elige por sí mismo hacia dónde fluir, sin bombas ni electricidad.
Este truco es posible porque la superficie bajo la gota no es uniforme. Si el sustrato es blando en un lugar y duro en otro, la gota lo deforma de manera diferente. Se genera un gradiente de fuerzas que empuja al líquido. Es similar a caminar por una playa: pisar arena blanda cuesta más que pisar un sendero compactado, por lo que los pasos te llevan naturalmente hacia lo firme.
Los científicos han aprendido a controlar este movimiento. Crean superficies con patrones, variaciones de mojabilidad y presión. La gota, como un pequeño robot, sigue la ruta marcada. Esto es importante para los chips médicos, donde se necesita mezclar y mover volúmenes diminutos de líquido sin dispositivos externos.
Algún día, estas superficies serán la base de laboratorios portátiles. Una gota de sangre se deslizará sola por el chip, se encontrará con los reactivos y dará el resultado del análisis. Todo ello, sin un solo cable.
La durotaxis celular se descubrió al observar que las células se extienden sobre un gel blando, pero en uno rígido se agrupan formando una capa densa.